DISPOSICIÓN ZONAL DE PAISAJES CHILENOS


  • Disposición zonal de paisajes chilenos

En este acápite lo que se presenta es una intercalación latitudinal de diversos paisajes que son complementarios a las grandes unidades morfológicas nacionales y en este sentido en primer lugar se expone el Desierto que corresponde para el dimensión americana de Chile a una franja en la cual la seña de la aridez que circunvala el planeta se zonifica entre los 20º y los 30º en una posición que guarda directa relación con las relaciones océano – atmósfera y que singularizan el llamado desierto costero que en el caso de nuestro país se identifica con el desierto costero del note fe Chile, cuerpo que esta compuesto esencialmente por sedimentos liparíticos y detrítico – volcánico, que inducen a una alta permeabilidad del suelo que restringe la cubierta vegetal. A ello se suma la movilidad geológica que ha ocasionado la aparición de diferencias en las relaciones espaciales ente el espacio interior con el marítimo, creando desiertos de abrigo a sotavento de los relieves intrusitos modernos.

En Chile, los desiertos se extienden más allá de los límites tradicionales ya que entre Copiapó y el valle del Elqui hay una marcada aridez. Desde este Valle hacia el sur si bien hay una cada vez menor distancia entre los drenes principales, los interfluvios de éstos tienen una desoladora imagen de paramos secos. Por su parte desde el río Aconcagua al sur, y bordeando la oriental de la cordillera de La Costa, se registra y una extiende una franja semiárida de abrigo del orden de los 20 a 40 kilómetros de ancho y que alberga a depresiones costeras menores (Alhué, Las Cabras, Pencahue, Nirivilo, Causal, Cauquenes).

Es precisamente en esta área en que se dan dos azonalidades las cuales guardan relación al sustrato el cual se muestra con un fuerte efecto foliar y son una estructura granular que determinan que los suelos tengan una infiltración adecuada a lo que se une una eficiente evaporación, lo que colabora en una exagerada deshidratación de las capas superiores del suelo. Lo indicado más el proceso de humanización del territorio ha conformado una aridez del sector estepario de Chile, en el que si bien en superficie hay una escasez de agua, los abatimientos hipodérmicos y profundos están bien abastecidos, lo que ayuda a mantener el nivel freático por una largo tiempo, induciendo al riego por métodos de captación profunda de aguas.

Más al sur y precisamente en Magallanes, en base a las azonalidades, la paulatina degradación de los suelos de este lugar se ha debido a una descontrolada explotación ganadera y destrucción de los centenarios bosques de Lengas y la acción inclemente de la deflación del viento que descubrió amplias y espesas superficies de ripios y gravas abandonadas por los sistemas de los ríos progrlaciares del posglacial cuaternario. En consonancia con este proceso ha existido una rápida pérdida de Potasio, Nitrógeno, Fósforo y materia orgánica por lo que hay que tender a proteger de la erosión extrema del suelo y en especial a los vegetales que por asimilación empobrecen aún más el suelo, a lo que se une el proceso de lixiviación (disolución de sustancias a partir de una sustancia química) propio de las lluvias.

En Chile y de acuerdo a la siguiente tabla, el 38% de su superficie esta o tiene algún grado severo de aridez, situación que impacta de manera negativa a cerca del 10% de la población nacional, es decir un millón y medio de personas

A raíz de la imagen anterior es posible advertir que la desertización esta afectando de una manera endémica al Norte Grande del país, pero que el avance de la desertificación esta amenazando al sector septentrional del Norte Chico y ello tiene incidencia socioeconómica debido a que la productividad de estos enfilamientos transversales va reduciendo la capacidad productiva de ellos, lo cual redunda en la incapacidad de contención de ecumene local, lo que lleva al traslado continuo de personas en busca de nuevas posibilidades de subsistencias en la atiborradas ciudades intermedias del país y lo que es más complejo aún su instalación definitiva en la saturada ciudad país de Santiago, lo que implica una acentuación de lo problemas socio territoriales, derechos y deberes derivados de la aglomeración urbana metropolitana.

A esto se agrega que la superficie indicada se aumente si se suma la extensa franja del litoral árido, interfluvios cordilleranos coseros y andinos, campos de hielo, ente otras consideraciones, hechos que conducen a que más del 60% de esta dimensión del territorio nacional tenga algún porcentaje de aridez.

  • Áreas específicas de aridez
Desierto de Atacama, este páramo es un desierto de tipo integral donde se dan casi todos los elementos de un área estéril: ausencia de precipitaciones, abundantes cerros islas, planos inclinados con espesores variables de distintas gravas y ripios, arenas en movilización constante, más la acción eólica, depresiones en bolsones y salares o sebkas.

La altura impone diversos escalones de paisaje desértico y es así que se pasa de desde el eje de la Pampa del Tamarugal a un piso por sobre los 2500 metros snm, en que la orografía y su composición exterior (cubierta liparíticas de tobas y cenizas volcánicas) facilitan la formación de profundas y angostas quebradas que son una expresión de la erosión vertical mas que horizontal o laminar que es típico del escurrimiento espasmódico del desierto.

Hay que indicar que las vertientes de los volcanes en la frontera boliviana por las lavas desprendidas de esos conos conforman pedimentos (canalizaciones naturales) por las que las que se dirección a la evacuación de las aguas debidas al Invierno Boliviano, flujos que recorren kilómetros lineales antes de reposicionarse en las cuencas e recepción, que son asimismo depresiones endorreicas que encierran salares o sebkas que están directamente relacionadas con los volcanes, siendo un caso patético la gran fosa de los salares prealtiplánicos que va desde el Salar de Atacama hasta el Salar de Maricunga, por el sur, territorio que se ha beneficiado por las aguas lluvias proveniente del Invierno Boliviano, las que quedan retenidas dentro de esta gran fosa.

En la línea de costa se aprecia y expone el Desierto Costero, el que con una anchura variable de 10 a 30 kilómetros halla una directa relación entre la aridez litoral con la sequedad continental, lo que se define en una figura oblonga que se emplaza entre la línea de costa y la vertiente occidental de la cordillera de La Costa., que posee para esta sección de Chile continental una marcada componente tectónica, lo cual se evidencia con: el trazado rectilíneo de la costa; aterrazamientos sumergidos y solevantados; fracturas transversales a la línea de costa; y un farallón costero que se manifiesta ente los 300 y los 900 metros snm, es decir, por sobre la plataforma baja de abrasión marina.

Es importante advertir que a pesar de lo estrecho de este margen cordillerano, en particular lo referente a la vertiente pacífico, es posible notar un área de Glacies, la cual va aportando sedimentos finos que por efecto del viento van desgastando y cubriendo parte de esta estructura de la vertiente, formando en su sección superior campos de dunas formadas por la aspersión y arrastre eólico local.

El viento y la humedad costera influyen en la intemperzación, desintegración y transporte de las rocas, ya que la alta humedad y la salinidad hacen sentir sus impactos y efectos que se traducen en proceso químicos que conducen a una efectiva desintegración mecánica, cuyos fragmentos son arrastrados por la succión eólica. Este trabajo deflatorio del viento expone nuevas unidades de rocas, a la intemperización, contribuyendo a la anatomía de una roca en estado de iluvio amontonamiento de detritos rocosos que dan al paisaje una imagen ruinforme.

La Pampa del Tamarugal, es un accidente morfológico que se dibuja como una gran depresión íntercordillerana que es atravesada por abastecida de agua y deposiciones de sedimentos por numerosas quebradas transversales que vierten su carga en forma de abanicos, que van luciendo una inclinación hacia el sur, lo que revela el hundimiento tectónico de esta unidad.

En la Depresión Intermedia, hay dos tipos de depósitos sedimentarios, los unos debidos al arrastre eólico (arenas finas, limos y arcillas) y los otros propios también de la aspersión eólica, pero con contribución de un fuete ascenso capilar, como es el caso de los salares de Bórax, Sodio y Potasio.

Más al sur se observa la Estepa Cálida y la Zona Mediterránea, las que respectivamente se ubican entre los ríos Elqui y Aconcagua y de éste hasta el río Bíobío.

En cuanto a la fisonomía de la primera de estas conformaciones hay un perfil de la Depresión Intermedia que et subyugado a forma de valles con afluentes orientados de N a S, depresiones alargadas y cerradas por umbrales orográficos locales, pequeñas cuencas de fondos ancho y plano que dibujan una Depresión Intermedia incoherente y discontinua.

En tanto al sur del Río Aconcagua, se desliza un extenso y amplio corredor deprimido ínter cordillerano conocido como el Valle Central. Hay que agregar que otro fenómeno tectónico propio del área en estudio es el solevantamiento reciente costero que afecta a los cursos de agua propios de la Estepa Cálida como los pertenecientes al Área Mediterránea, lo que convierte a esta faja en un lugar con correlación tectónica espacial respecto de los niveles marinos locales.

Esta inestabilidad del bloque costero ha desembocado en una perturbación en la dinámica fluvial, que se ha visto afectada en su orientación como en el volumen de su escurrimiento.

Hay que advertir además que el solevantamiento tectónico ha influido en el esculpido de quebradas que por la erosión retrograda, han capturado antiguos sistemas de drenaje continentales, lo que explica el porque los cursos inferiores de los ríos chilenos llegan a pocos kilómetros de la desembocadura incididos en la roca madre, o bien, cortando profundo y antiguos rellenos sedimentarios.

En la zona de las Estepas Cálidas del Área Mediterránea, la confluencia de los ríos ha generado tanto suelos, como almacenamiento subterráneo de aguas, hechos que han influenciado en la humanización de estos parajes.

Al sur del Río Aconcagua, se define cuencas tectónicas con relleno de planos inclinados (piemont o abanicos aluviales), lo que influye en la escorrentía del área.

La Cordillera de Los Andes, por su parte se aprecia como una poderosa manifestación con impacto marcado por el volcanismo, una activa erosión y efectos aluvionales, que en la sección central de este macizo han incidido con el carácter plástico de los sedimentos volcánicos(arenas y cenizas), que se mediatizan en desplazamientos debidos a aspectos fluviales en su unión con los volcánicos, configurando las llamadas corrientes de barro o Lahares, las que se desplazan y acumulan en el nivel intermedio del Valle Central o de las cuencas cerradas constituyendo pequeñas ondulaciones conocidas como Cerrillos ( Teno, Maipú).

En cuanto a los suelos hay una notoria rubefacción (enrojecimiento) de éstos debido a su descabezamiento superficial, lo que acarrea problemas de mal drenaje, escasas permeabilidad y pérdida de sustancias coloidales, lo que en sí ocasiona una desvalorización de sus recursos básicos.

Por último, el Bosque Frío y Húmedo, se da en un área donde el volcanismo influye decisivamente en la formación de los suelos y en este sentido se han formado bancos de toscas constituidas por óxido de Hierro y Magnesio que establecen dificultades para el escurrimiento de las aguas y por otra parte, se han incorporado cenizas o cineritas a los suelos subyacentes ricos en arcilla y huria, lo que ha conducido a la formación de los Trumaos y de esta condición aparecen los Ñadis, que en si son asociaciones vegetacionales pantanosas.

De los conos paralelos de sedimentos postglaciares que se hallan formados por capas de gravas, gravuelas y arenasen disposición paralela e inclinadas, se han ocasionado excelentes acuíferos.

Es ésta un área en la que hay un notorio subdesarrollo de la Cordillera de La Costa y fragmentada en jirones, la que Depresión Intermedia esta a 40 metros snm, lo que revela el respectivo hundimiento en el Océano Pacífico.

Los factores de atonalidad como la insularidad o fragmentación territorial debidas a causas tectónicas, disposición cerrada del relieve patagónico, activa ventilación por masas de aire, frío proveniente del Polo Sur en todos los valles orientados de N a S, son parte de los factores que extreman las diferencias entre el litoral pacífico y el sector continental andino.

En área considerada hay una tectónica de bloques en particular de relieves monoclinales que incide en una panorámica de hondonadas, en las cuales, se exageran los rasgos de continentalidad, es decir, con activa concentración de nieve y permanencia de suelos congelados en invierno; al contrario, en verano un acelerado secado de los pastos naturales acompañado de agotamientos en el suelo, denotan escasez de agua

  • Los Hielos: Ayer y Hoy
En el pasado, las aguas marinas hasta 120 metros por debajo de sus niveles actuales y un 40% mas de tierras emergidas en el mundo. Fueron algunas de las consecuencias de las Glaciaciones del Pleistoceno (entre 2 millones a 18.000 años atrás), durante sus niveles máximos.

En dichas circunstancias y mediante inmensos puentes terrestres, Norteamérica (vía Alaska) tuvo períodos de conexión con Siberia (este puente abría alcanzado 90 kilómetros de oeste a este y 900 kilómetros de norte a sur): un inmenso suelo marino expuesto); Inglaterra con Europa, Sicilia con Italia; Nueva Guinea con Australia y ésta con la Antártica; y en las latitudes australes de Sudamérica el sector de Tierra del Fuego con la Patagónia continental. El agua comenzó nuevamente a circular entre los extremos del Estrecho de Magallanes hace unos 9.000 años atrás.

Cerca de 20 glaciaciones sucedieron en el mundo durante el Pleistoceno. Cada una con un período medio de alrededor de 100.000 años, entre sí. En etapas de deshielo máximo, el nivel del mar llegó a estar por encima de actual

La extensión más grande de los hielos se habría dado alrededor de un millón de años atrás. En áreas al sur del río Gallegos, los avances llegaron hasta la costa atlántica.
La última glaciación global comenzó hace unos 70.000 años y en la Patagónia, el último avance glaciario se registró hace 14.500 años.

El hielo ha sido un modelador del terreno de una fuerza incalculable. Muestra de su paso son los valles en formas de U o artesa en toda la Patagonia Andina, o el canal de Beagle en Tierra del Fuego, de dimensiones más impresionantes.

En Santa Cruz, Argentina, hubo ciertas áreas en que lo Hielos cubrieron entre 900 y 1400 metros de espesor. Cuatro principales avances glaciarios se detectaron y en el mayor de ellos, el agua sólida avanzó hasta los 80 kilómetros al este del lago Argentino.

Con tanto hielo, los mares tenían menos agua. Por tanto la evaporación era menor, y a nivel global, el clima era más seco y frío, y los vientos llegaban a soplar con elevada intensidad. La aridez de aquellos días y el cambio de nivel de las aguas más que la acción directa de los hielos, habría causado importantes influencias sobre las formas de vida.

En Sudamérica, durante el Pleistoceno tardío, desaparecieron el 80% de los géneros de grandes mamíferos terrestres (megafauna). Ente ellos, Milodontes, Gliptodontes y Toxodontes. Aunque la presencia del hombre cazador ya también desde las últimas etapas, pone en discusión la razón de ser de tantas extinciones en breve plazo.

Tras el retroceso de los hielos patagónicos, quedaron las morrenas glaciarias (formadas por los sedimentos que trota el hielo) y grandes cubiertas. Dieron origen a innumerables lagos, de orientación dominante oeste-este.

La casi uniformidad de bosques de Nothafagus en Tierra del Fuego (sector en que este genero vegetal superior esta representado por nueve especies, a saber: La Lenga, El Ñire, El Coihue, El Guindo o Coihue de Magallanes, El Raulí, El Roble Pellín, El Arrayán, El Canelo y El Maitén) y sur de Patagonia sugiere que pequeños refugios de vegetación habrían sobrevivido entre los hielos. Tras su retroceso, los bosques pudieron recolonizar.

En la actualidad, los llamados hielos continentales son el remante más notable de las glaciaciones. Representan la masa de Hielo de mayor importancia del Hemisferio Sur fuera de la Antártica. En el lado argentino se extiende desde los 45º de latitud (Santa Cruz).

Al encontrarse con las montañas los vientos del Pacífico cargados de humedad ascienden y se condensan, resultando precipitaciones níveas que pueden superar los 6.000 Mm. anuales sobre esta región.

Entre los glaciares del mundo, los de la Patagonia son los que se encuentran bajo el clima más templado. Con las temperaturas moderadas la mayoría de los frentes glaciáricos están en regresión.

El Campo de Hielo Patagónico Norte, en Chile, abarca alrededor de 4200 kilómetros cuadrados. El glaciar San Rafael, uno de los dos más grandes del sector, ha retrocedido a un promedio de 190 a 300 metros anuales entre 1985 y 1990. Su frente desciende hasta las aguas del lago San Rafael. Conectado a las aguas marinas de los fiordos chilenos recibe influencia de las mareas.

El Campo de Hielo Patagónico Sur, tiene una superpie de 14.000 kilómetros cuadrados y 350 kilómetros de extensión de norte a sur. Con ancho máximo de 90 kilómetros en el sector norte, disminuye hacia el sur hasta desaparecer hacia los 50º de latitud austral.

En cuanto al retroceso de los hielos en el flaco este de la cordillera patagónica hay que advertir que hacia los 50 º de latitud hay grandes cuencas glaciares que descienden a las cuencas del lago Argentino y del lago Viedma. Entre ellos, los más grandes glaciales son en este caso el Upsala (de 595 kms2) y el Viedma (de 575 kms2).En referencia al primera de ellos hay que advertir que el Upsala es una mole de alrededor de 60 kilómetros de largo y 4 kilómetros de ancho, cerca de su frente. Se le considera el glaciar de mayor tamaño en Sudamérica. Entre 1970 y 1978 su sector oriental avanzó unos 400 metros, mientras que el sector occidental tuvo una ligera regresión.

Retrocedió en años siguientes y entre 1981 y 1984 tuvo hasta más de 2 kilómetros de desprendimientos en su margen oriental.

Desde entonces y hasta 1990 se registraron retrocesos a un ritmo de hasta 200 metros anuales. El Glacial Viedma se estima tendría menos variaciones a las registras para el Upsala.

El Glacial Perito Moreno abarca más de 250 kms2 y desemboca en el Brazo Rico del Lago argentino (51º de L.S.). Se trata de una lengua de hielo de casi 30 kilómetros de largo que desciende encajonada ente cerros.

Desde una altura de 2000 metros snm hasta los 180 metros snm del lago. Su impresionante e irregular frente se eleva entre 50 a 50 metros sobre las aguas.

Es interesante destacar los movimientos actuales de los glaciares están promoviendo diversas facturaciones paisajísticas y un modelo de acción de estas fenómenos es lo ocurrido durante el verano austral en que parte de la superficie de hielo del glacial Perito Moreno se cubre de grietas, hoyos y pequeñas cascadas, determinando una relación entre el aporte de las nevadas y la ablación que sufre este cuerpo frígido es bastante estable y sólo la parte frontal ha tenido oscilaciones frecuentes.

Los registros detallaron que en año 1990 su frente empezaba a atravesar el brazo Rico del Lago Argentino. Lo separaban 750 metros de la costa de la Península de Magallanes.

En 1908, esta situación se había reducido a tan sólo 350 metros de dicho punto, lo que para 1917 llegó por primera vez a la citada costa peninsular de Magallanes, formando un pequeño endicamiento. La acción erosiva de las aguas embalsadas, con incrementos registrados del nivel de hasta 20 metros, vencieron una y otra vez a la pared helada.

Las subidas de las aguas del Brazo Rico dejaron centenares de árboles en las costas, y en su momento, algunas estancias y pobladores fueron perjudicados.

La última ruptura ocurrió en febrero de 1988. Desde entonces, el hielo, aún llega a la costa opuesta del canal, pero no forma un dique que perdure. Desde esta fecha a la actualidad se estima que el citado glacial e encuentra en fase de estabilidad.

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