EL MOSAICO ETNICO DEL MUNDO MAYA: MEDIO MILLÓN DE KILÓMETROS DE RICA CULTURA (GUATEMALA)



Más de seis millones de indígenas integran 25 grupos en el territorio que abarca desde la Península de Yucatán hasta El Salvador. El futuro de los “mayas modernos”.
“La selva es el escenario de una lucha por la vida de intensidad poco común. En la selva no hay inviernos ni veranos, no hay otoño ni primavera; su plasma húmedo y cargado de jugos nutricios puede ser visto como un horno genitor y como una tumba”.
Así describió el escritor mexicano Fernando Benítez la tierra de los mayas, donde los descendientes de aquella gran cultura viven en la actualidad en condiciones tan diversas como el mismo mosaico cultural, social, económico y religioso que conforman: desde los marginados indígenas mayas guatemaltecos, hasta los orgullosos mayas de Yucatán, pasando por los no menos altivos lacandones de Chiapas.
Dentro del Mundo Maya, extensa región de casi medio millón de kilómetros cuadrados que abarcan El Salvador, Honduras, Belice, Guatemala, y los estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco, viven hoy día más de seis millones de indígenas, pertenecientes a 25 etnias, herederos de una cultura cuyos vestigios se exaltan como el mayor atractivo del recientemente promovido destino turístico.
“La desigualdad social, que es una sobresaliente expresión de nuestro país, sobrecoge particularmente porque se presenta en bloque, sin atenuaciones, como las edades en un corte geológico: la presencia del indio maya carga de tintas más sombrías el espectáculo de las diferencias sociales”, señala con pesar el escritor mexicano en su libro Ki, historia de un pueblo y una planta, testimonio de una realidad que aún espera ser cambiada.
“A todo lo largo y ancho del Mundo Maya, las ruinas de sus viejas ciudades y los mutilados fragmentos de su pasado, dispersos en todos los rincones, obligan a pensar, con amargura, en la distancia que separa la decadencia actual de la antigua grandeza”.
El maya, el grupo indígena más numeroso de América después de los quechuas de Perú ha mantenido su presencia a través de los siglos, manifestándose en los campos, las plazas, los mercados, calles y templos de las ciudades del Mundo Maya, una región que aparece ante los ojos del visitante como atractiva ocasión de acercarse a una realidad distinta, plena y matizada de elementos ancestrales y contemporáneos.
LOS GRUPOS MAYAS ACTUALES
Los grupos étnicos que conforman en la actualidad el vasto panorama del Mundo Maya son, en México – además del más numeroso que es el maya yucateco y habita en los tres estados de la Península de Yucatán, los chontales, de Tabasco, y los choles, tzeltales, tzotziles, tojolabales y lacandones de Chiapas.
Entre la frontera con Chiapas y Guatemala, viven los grupos chujes, jalaltecos, mames y motozintlecos. En el territorio guatemalteco, habitan también los miembros de los grupos kanjobal, ixil, kekchi, pocomchi, uspanteca, aguacateca, quiché, tzutujil, cakchiquel, pocomam y, en la frontera con Honduras, el chortii.
En Belice, el único grupo indígena de raza maya pura que aún existe es el itzae, que representa tan sólo 10% de la población actual de ese país, mientras que el resto de sus habitantes son mestizos y criollos, según consta en el último número de la revista de la organización “Mundo Maya”.
Actualmente, la mayoría de los indígenas mayas vive en la Península de Yucatán, habla el idioma maya peninsular y, a diferencia de lo que ocurre en otras partes del país, numerosos términos del maya en Campeche y Yucatán se han filtrado al español que habla la población en general.
De hecho, el Mundo Maya de Yucatán se caracteriza por la presencia de esa cultura en diversos aspectos de la vida cotidiana.
Quintana Roo es el estado en donde puede encontrarse las comunidades mayas más arraigadas, que conservan gran parte de las tradiciones de sus gloriosos antepasados.
Asentados en la espesura de la selva, a la orilla de profundos y cristalinos cenotes y lagunas, los mayas que huyeron de la Guerra de Castas, iniciada en 1847 y prolongada en el estado hasta 1937, permanecen en pequeñas localidades donde la lengua maya es la única forma de comunicación.
En estos sitios son pocos los hombres que hablan el español, y podría decirse que las mujeres no conocen el idioma, sino que han permanecido fieles a sus ancestros, rebeldes hasta el final, renuentes a perder una cultura sin igual en la historia de la humanidad.
Las casas de los actuales mayas de la Península de Yucatán son de forma ovalada y techo de guano, con las paredes de varas entretejidos y generalmente recubiertas de barro y pintadas con cal, de manera que lucen blancas bajo el intenso sol del mediodía, al igual que las albarradas, bardas de piedra características del paisaje popular yucateco.
En general, en el Mundo Maya, los indígenas tienen como actividad principal una precaria agricultura, cuya base es el cultivo del maíz, que combinan con frijol, chile, calabaza, jícama, camote, melón, café, cacao, cebolla, jitomate y hierbas de olor, según la región de que se trate, puesto que la zona es un mosaico de ecosistemas y recursos naturales en abundancia.
El cultivo del henequén en Yucatán, alguna vez poderosa planta que enriqueció a los hacendados y causó la esclavitud de los mayas, se realiza ahora sólo como apoyo para hacer productos artesanales con la fibra del agave.
LA RELIGION
En cuanto a la vida religiosa de los pueblos mayas, ésta es una amalgama de tradiciones “paganas” y católicas, donde los santos tienen nombres mayas y las deidades mayas se entrelazan con las imágenes cristianas de Jesucristo y la Virgen María, en una profunda espiritualidad, resultado de la ingenuidad y devoción indígena, aunada a la fuerza del catolicismo transmitido por los primeros evangelizadores.
Uno de los grupos indígenas del Mundo Maya que vive en condiciones más prístinas es el lacandón. Según se explica en el libro de Lilian Scheffler los indígenas mexicanos, se calcula que en la época actual no existen más de 300 lacandones auténticos.
Viven en la selva lacandona de Chiapas. Que colinda con la frontera de Guatemala, en rancherías aisladas que llaman “caribales”. Sus rituales y ceremonias, al contrario del resto de los indígenas del Mundo Maya, no tienen elementos de la religión católica, debido al aislamiento en que han vivido desde la época de la conquista.
Los lacandones del Mundo Maya conservan el culto a sus antepasados, y piensan que los humanos tienen dos almas: una en el corazón, la que nunca muere, y otra en los pies, que levan al cuerpo por los lugares terrenales. Todas sus fiestas se asocian con ceremonias arcaícas y, tal como lo explica la investigadora en el citado texto, tampoco participan de la organización política municipal que rige el país.
En Tabasco, los chontales presentan características muy distintas, puesto que prácticamente se han integrado a la vida contemporánea, y practican un catolicismo mezclado con sus creencias tradicionales. Habitan en el centro del estado, entre el paso de los ríos más caudalosos de la región, el Grijalva y el Usumacinta.
Chiapas es el estado que presenta la mayor diversidad de grupos indígenas en el Mundo Maya. Los choles viven en el norte de la entidad y parte del estado de Tabasco, y también han ido perdiendo poco a poco el uso de su vestimenta típica.
Por el contrario, los tzeltales, quienes viven en el centro y norte del estado, conservan una tradición que se remonta milenios atrás, donde la cruz católica ha llegado a tener una presencia muy importante.
Los tzeltales viven en “parajes”, comunidades dentro de cada municipio, cada uno de los cuales tienen fuertes lazos con una cueva donde aguardan su propia cruz, el símbolo sagrado de mayor significado para este grupo, que conserva su indumentaria tradicional y venera a los “santos parlantes”, en sincretismo con las antiguas deidades mayas que tenían el don de la palabra.
Emparentados con los tzeltales en la cultura y el lenguaje, los totziles de los altos de Chiapas identifican a Jesucristo con el sol, y a la Virgen María con la luna y la fertilidad. Para este grupo indígena del Mundo Maya, la cruz es guardián de los hombres, y por lo tanto siempre la tienen en los pozos, cuevas, caminos y entradas de sus casas. El colibrí es el ayudante de sus ancestrales dioses.
Cercanos a la frontera con Guatemala, los tojolabales de Chiapas viven en gran diversidad de ambientes naturales, desde selvas altas hasta valles y tierras bajas. A pesar de estar integrados políticamente a los municipios, conservan la tradición de una máxima autoridad comunal que es la asamblea.
Los tojolabales adoran al sol como deidad creadora, símbolo del fuego, y a la luna como representación del agua y de la vida. Ambos viven en el cielo, en compañía del Dios cristiano.
Chiapas y Guatemala, como se ha señalado, comparten algunos de los grupos indígenas del Mundo Maya, pues a las fronteras políticas actuales las rebasa una cultura que no cesa de hacerse presente en múltiples formas.
El grupo de los chujes habita en los bosques y montañas fronterizas. Según los datos que proporciona el libro sobre los indígenas mexicanos, en 1970 existían tan sólo 700 miembros de este grupo en el territorio chiapaneco.
En diversos poblados del norte de la misma frontera viven los jalaltecos, con menos de 1,000 integrantes, mientras que los mames se asientan en los alrededores del volcán Tacaná y a lo largo de la Sierra Madre de Chiapas, abarcando igualmente territorio guatemalteco, del mismo modo que los motozintlecos.
LOS ZOQUES
Uno de los grupos indígenas chiapanecos del Mundo Maya que más ha sufrido las consecuencias de las fronteras políticas que acrecentan los problemas causados por los fenómenos naturales es el de los zoques.
Habitantes de la zona del volcán Chichonal, cuya erupción catastrófica hace algunos años se conoció en el mundo entero, los zoques se han reubicado en campamentos provisionales, donde las tierras no son aptas para el cultivo, con lo cual se afectó su economía.
Familias separadas, tradiciones interrumpidas e incremento de la emigración aquejan a este grupo, que poco a poco ha regresado a su tierra en la parte noroeste de Chiapas, donde abarcaban desde la depresión central de ese estado hasta la frontera con Tabasco. Visitar San Cristóbal de las Casas, donde se reúne la mayoría de los mayas chiapanecos para vender sus mercancías, es un espectáculo colorido de torre de babel contemporánea, por la gran variedad de lenguas que se conjugan en ese lugar.
Una representante de ese variado mosaico étnico que ha recorrido en la actualidad buena parte del planeta, para llevar su mensaje de paz y hermandad entre las razas indígenas del Mundo Maya y sus compatriotas mestizos, es Rigoberto Menchú Tum, maya quiché guatemalteca, Premio Nobel de la Paz.
Los indígenas mayas guatemaltecos han sido los que más han sufrido las consecuencias de un gobierno que no valora sus raíces culturales, sino que, al contrario, las persigue.
Refugiados en territorio mexicano, numerosos mayas guatemaltecos regresan poco a poco a su lugar de origen, aunque en los últimos días, ante los acontecimientos políticos suscitados en el vecino país del sur, se han detenido los programas de repatriación del alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados.
De los ocho millones de habitantes de Guatemala, casi cinco millones en mayas, integrados en 15 grupos étnicos que viven a todo lo largo y ancho del territorio nacional, tal como señala la publicación de “Mundo Maya”.
Como los demás indígenas del Mundo Maya, cada comunidad de mayas guatemaltecos se diferencia por su traje típico.
Los trajes de los actuales mayas guatemaltecos son tan variados como los colores de la naturaleza, y los ostentan con orgullo. El mercado de Santacruz del Quiché es un lugar obligado para visitar en jueves y domingos, cuando se reúnen de los pueblos cercanos, ataviados con su típica vestimenta, a vender sus artesanías.
Algunos de los poblados donde viven los mayas guatemaltecos son Huehuetenango, Todos Santos Cuchumatanes, Quetzaltenango, Santa Cruz del Quiché, Chichicastenango, Antigua, Cobán, y la región del Petén.
En Honduras, compartiendo territorio con Guatemala, viven los integrantes del grupo maya chortii, en los altos valles del norte del país, en las provincias de Santa Bárbara, Copán y Ocotepeque.
Tal como se indica en la revista del “Mundo Maya”, se considera a los chortii como descendientes de los constructores de la esplendorosa ciudad de Copán.
Su sistema político original es tema de las crónicas de historiadores y arqueólogos, pero su organización religiosa se mantiene como antaño, conservando las llamadas “cofradías”, donde los miembros más ancianos del grupo practican sus ceremonias religiosas.
El futuro de los “modernos mayas”, habitantes de la región promovida como Mundo Maya por los gobiernos y representantes del turismo en los cinco países que conforman tan vasta región, es incierto.
Uno de los objetivos del proyecto cultural y turístico del Mundo Maya es precisamente otorgar a los herederos de un magnífico pasado, la posibilidad, con el turismo, de mantener sus costumbres milenarias y, al mismo, permitirles alcanzar un nivel de vida digno de los representantes de una cultura que llena de orgullo a las naciones donde floreció.

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